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FELIZ DÍA DE LA MADRE: MATERNIDAD Y REIVINDICACIÓN

5 May

Hoy es el día de la madre, un día de celebración, pero también un día en el que no podemos olvidar…

1. Que una conciliación laboral y familiar REAL (no la de los slogans políticos) es IMPRESCINDIBLE para que las mujeres y los hombres puedan vivir plenamente su maternidad/paternidad sin tener que renunciar a su vida profesional.

2. Que la coresponsabilidad en las taeras domésticas es el único camino hacia la igualdad efectiva. Ser madre no significa tener que hacer TÚ SOLA la casa, la colada, la comida…

3. Que la información y la capacidad de decisión de la mujer SON IMPRESCINDIBLES, durante el embarazo y el parto.

4. Que la madre cuida, pero también HAY QUE CUIDAR a la madre.

Hablemos de caca

15 Oct

Creo que no habíamos reparado en ello hasta este verano. Fue entonces, cuando la playa de Fuerteventura sonaba al fondo y las nubes avanzaban rápido por el cielo de la isla, cuando las palmeras se doblaban casi a la mitad azotadas por el viento y la arena caía como sal esparcida sobre la tierra volcánica, cuando en medio de ese fondo de calendario de supermodelos pero sin supermodelos posando, nosotros, pobres peninsulares lechosos, untados en factor 50 y protegidos por camisetas y gorros, caímos en la cuenta de que en un entorno así, todo paraíso, no hacíamos más que hablar de caca.

                                                                                                                     via merioliva

Y no cualquier conversación escatológica. No una charla intrascendente o vacua sino las más profundas y animadas conversaciones sobre el tamaño, consistencia, densidad y olor de la caca de nuestra hija. Y es que es estrenar la paternidad y perder la vergüenza, porque cuando uno se convierte en padre  no es solo que pase a hablar con absoluta naturalidad sobre cuestiones escatológicas con los demás, sino que además lo empieza a hacer con cierta entrega e incluso diría más, con cierta recreación en la temática.

Así que quiero aprovechar este post para expresar mi más profundo respeto y admiración por los que fueron nuestros vecinos de apartamento este pasado verano y que durante 15 largos, larguísimos días, escucharon sin protesta ni rechiste exclamaciones como “qué bien, ha hecho caca”, “esa caca parece de persona mayor”, “menudo choronzo”, “vaya traca”, “¿Qué suena por ahí? ¿Fue todo gaseoso o hay alguna sustancia sólida?” o ¿Algo más que aportar a la humanidad?”. Supongo que en más de una ocasión se quedaron con ganas de contestar.

Quiero pensar que Gallardón…

30 Mar

Quiero pensar que Gallardón no se ha sabido explicar…que cuando se refirió a la violencia estructural que sufrían las mujeres respecto a su maternidad no estaba hablando única y exclusivamente de la gestación y el parto. Y quiero pensarlo porque sí fuera así, si el ministro de justicia se estuviera refiriendo a lo difícil que lo tenemos las mujeres una vez hemos sido madres y a los costes familares, sociales y laborales que tiene para nosotras esa decisión, yo estaría asistiendo a un comentario revolucionario ( pues no hay político que haya abierto seriamente esta reflexión tan necesaria) con el que no podría más que estar totalmente de acuerdo.

Porque sí, muchísimas mujeres que deciden ser madres no solo se están jugando sus carreras o puestos de trabajo; no os podéis imaginar la cantidad de compañeras de clase de preparto, amigas, conocidas que me han contado como no se atrevían a coger la reducción de jornada por miedo a represalias del jefe, como renunciaban a sus días de lactancia por iguales motivos, como muchas de ellas habían llegado a su curro tras la baja de maternidad y  su mesa y funciones se las habían dado a otro. Pues como decía, muchas mujeres que decidimos ser madres no solo nos estamos jugando nuestras carreras o puestos de trabajo, también nos estamos jugando nuestra identidad social. Como nos ve la gente. Lo que se supone que éramos, ciudadanas y lo que se supone que somos después de parir: madres. Mamás, mamá-pato, madrazas, madres malas, madres peores, madres molonas, madres modernas… pero únicamente madres. Se pregunta una mujer en la tira cómica  que encabeza el blog  sobre maternidad sin dramatismos blogdemadre ¿donde habré dejado yo mi yo? Pues por ahí andará, pero seguro que no en el reflejo social, no en la imagen que después de parir tendrá de ti la mayoría de la gente.

Y eso, esa percepción social de nuestra nueva identidad, empieza antes… en el momento en el que una se queda embarazada y,  por ejemplo, es incapaz, al menos yo lo fui, de encontrar ropa favorecedora de premamá. Ropa que no parezca sacada de uno de esos catalogos por correo de los 80…Sinceramente, siempre me resultó sospechoso que todas las prendas de ropa para futuras mamás sean feas y anti eróticas… ¿dejamos de ser sexuales durante esos meses? ¿dejamos de querer vernos monas, sentirnos guapas? Ufff, eso da para otro largo, larguísimo post que escribiré otro día…

via bebesynenes

Pero volvamos a Gallardón.Porque si el ministro de justicia se hubiera referido al hablar de la violencia estructural a las convenciones sociales que obligarán a  las mujeres que acaban de ser madres a adoptar un determinado papel que las llenarán de responsabilidades no compartidas, que las convertirá en la máxima responsable de las citas del pediatra, de la elección de la ropa, de las decisiones más triviales y de las decisiones más decisivas con respecto al bebé, yo no podría por menos que estar de acuerdo con el ministro y sí, coincidiría en calificar esas expectativas sociales de violentas y agresivas. Y una mujer consciente de esta exigencia social. Una mujer que crea en la corresponsabilidad y que quiera fundamentar la educación de su hijo/a en esa premisa, tendrá que estar muy alerta para evitar caer en ese rol y dejar reducida la figura paterna en “ese señor que viene a comer a casa”.

Y bueno, si Gallardón se hubiera referido a la violencia estructural que sufren algunas madres por parte de algunos miembros de los servicios sanitarios que la tratan o bien como una niña, o bien como una neurótica, o como una exagerada o, como una simple novata… Algunos médicos, enfermeras, matronas que nunca le preguntan qué quiere o cómo lo quiere, qué opina, qué información necesita para sentirse más segura y tomar mejores decisiones respecto a su parto, a dar la teta o no dar la teta, etc… o al menos decisiones más conscientes, pues entonces yo también diría que sí, que esa  manera de ignorar a la mujer durante su embarazo puede acabar sintiendose como una aptitus agresiva para la seguridad y autoestima.

Si Gallaradon se estuviera refieriendo a lo absolutamente dificil que ponen muchísimas empresas privadas a las madres la conciliación laboral y familiar, forzando la mayoría de las veces a una reducción de jornada, lo que conlleva una reducción más que considerable de los imgresos familiares, en vez de facilitar una flexibilizacion de horario que permita a las madres ser madres sin renunciar a su trabajo… porque sí, si una saca la calculadora  compensa quedarse en casa… entonces tambien estaría de acuerdo en calificar esa rigided empresarial, sin duda, de violenta para con el ejercicio de la maternidad.

Pero, ahora bien, si Gallardón solo se esta refiriendo al parto a y a la gestación. Si Gallardón habla de la maternidad única y exclusivamente como un periodo de nueve meses, como algo que concluye una vez parimos, entonces discrepo aboslutamente. Porque no, no creo que haya presiones para abortar. No creo que la sociedad, ni las instituciones animen a las mujeres a pasar por un trago como ese. No creo que ninguna mujer que quiera ser madre se vea animada a interrumpir su embarazo por presiones estructurales. La prueba es que las mujeres estamos sometidas a todo lo anteriormente citado y ahí seguimos, trayendo bebés al mundo. La interrupcion del embarazo  es una decisión personal, fundamentada en criterios y circunstancias personales y desde luego, una decision extremadamente dificil para la mujer. Y sí, creo que tenemos derecho a decidir  respecto a nuestra maternidad. Creo que las mujeres tenemos derecho a  llevarla adelante o no, y esa decisión debe estar amparada por la ley y nosotras, arropadas por las estructuras del Estado. Ese debe ser el punto de partida en la protección del ejercicio de la maternidad: dejar que las mujeres decidan con libertad . Al menos, ese sería un síntoma de una sociedad madura y honesta.

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